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Homosexualismo


El homosexualismo (del griego, homo "igual", y del latín, sexualidad "calidad de sexual": "calidad de homosexual"), es un trastorno psicológico del desarrollo de la identidad sexual caracterizado por el conjunto de comportamientos y prácticas basadas en la atracción erótica hacia individuos del mismo sexo. Por ser un trastorno psico-sexual, algunos la consideran una perversión sexual, más propiamente una parafilia, socialmente inmoral y antinatural.

La desclasificación oficial de la homosexualidad como trastorno en los manuales de salud, fue resultado exclusivo de la presión política de los grupos activistas gay, y no como resultado de la investigación científica.[1]

En los últimos años la influencia de los homosexuales en la política y en la cultura ha aumentado. Luchan constantemente, por medio de grupos de presión, promoviendo la homosexualidad para que sea reconocida en la sociedad como una "opción aceptable y respetable", y como "una variante normal de la sexualidad humana". El movimiento político gay ha influido de forma determinante en la opinión pública, logrando la mayoría de sus objetivos tales como redefinir el concepto legal del matrimonio, la adopción legal de niños y la legalización de la pederastia. Tabla de contenidos [esconder]

  • 1 Historia

o 1.1 Mesopotamia o 1.2 Antiguo Egipto o 1.3 Antiguo Reino de Israel o 1.4 Grecia y Roma o 1.5 Literatura Universal

  • 2 Estudio académico de la homosexualidad

o 2.1 Psiquiatría o 2.2 Causas + 2.2.1 Estudios sobre factores innatos

  1. 2.2.1.1 Simon Le Vay y el "cerebro gay"
  2. 2.2.1.2 Michael Bailey y Richard Pillard
  3. 2.2.1.3 Dean Hamer y el "gen gay"

+ 2.2.2 Estudios sobre factores adquiridos

  1. 2.2.2.1 Joseph Nicolosi

o 2.3 Biología + 2.3.1 Comportamiento animal

  1. 2.3.1.1 La cognición sensorial puede alterar el instinto
  2. 2.3.1.2 Expresión de la afectividad animal

o 2.4 Consecuencias médicas de la actividad homosexual + 2.4.1 Morbilidad y mortandad

  • 3 Activismo gay

o 3.1 Terminología o 3.2 Desclasificación de la homosexualidad como trastorno o 3.3 La farsa del Estudio Kinsey o 3.4 Teorías pseudocientíficas + 3.4.1 La "teoría" de la existencia de varios géneros + 3.4.2 Teoría Queer o 3.5 Homosexualidad y estado civil o 3.6 Adopción de niños por parte de homosexuales + 3.6.1 Opiniones médicas o 3.7 Homosexualidad y pederastia + 3.7.1 Panorama internacional o 3.8 Desinformación escolar sobre la homosexualidad

  • 4 Homofobia
  • 5 Homosexualidad y religión

o 5.1 Judaísmo o 5.2 Cristianismo o 5.3 Islam o 5.4 Hinduismo

  • 6 Legislación
  • 7 Sabía usted...
  • 8 Fuentes
  • 9 Referencias
  • 10 Artículos relacionados
  • 11 Enlaces externos


Historia

Quema del caballero de Hohenberg y de su sirviente condenados a morir en la hoguera por sodomía junto a la muralla de Zúrich, 1482. Quema del caballero de Hohenberg y de su sirviente condenados a morir en la hoguera por sodomía junto a la muralla de Zúrich, 1482.

La homosexualidad, al igual que muchos otros males, ha existido en las sociedades humanas desde tiempos muy antiguos. Todas las culturas de la Antigüedad, con algunas escasas excepciones, la juzgaron como algo moralmente reprobable o como un tabú social.


Mesopotamia

En Mesopotamia era vista con desprecio. Los asirios (1800-1077 a. C.) eran intolerantes con la homosexualidad. Durante el reinado de Tiglatpileser I, en el periodo medio del imperio, siglo XII a. C., se castigaba con la castración.


Antiguo Egipto

En Egipto Antiguo los registros históricos de casos de homosexualidad son escasos y generalmente ambiguos.

En una mastaba de Saqqara de alrededor del 2400 a. C. perteneciente a Nianjjnum y Jnumhotep, dos altos funcionarios reales del faraón Nyuserra de la V dinastía, se encontraron imágenes de ambos abrazándose aparentemente en situaciones muy similares a las habituales de los matrimonios heterosexuales encontradas en otras tumbas del mismo período. Lo que hace creer para algunos, sobre todo quienes apoyan políticamente a la homosexualidad, que se trataba de una pareja homosexual, no obstante otros historiadores piensan que quizás se haya tratado de una pareja de hermanos, quizá gemelos.

Otra supuesta referencia con contenido homosexual se encuentra en una variante del mito de Seth y Horus. Sin embargo, en realidad ese supuesto contenido homosexual se trata más bien del uso de recursos estilísticos y literarios como la metáfora y la hipérbole con el fin de dramatizar el relato.

La leyenda cuenta que Seth dominaba el Alto Egipto, mientras que su sobrino Horus dominaba el Bajo Egipto, lo que personifica la separación real de ambos territorios durante el periodo predinástico de Egipto.

En una variante del mito, se narra que Seth trató de violar a Horus para deshonrarlo, mientras luchaban en el Nilo transformados en hipopótamos durante días. Por la condición del relato se sobreentiende que esto alude a una forma de obtener dominancia, como un típico caso de lucha y sumisión entre los animales, en lugar de por simples motivos de atracción sexual. Debe considerarse también que Seth era el dios del Caos, de la Oscuridad y de la degeneración, por lo que no es raro que se le haya dotado de características que representen esas cualidades.

En la lucha, Seth le saca un ojo a Horus y este termina por arrancar el falo de Seth, impidiendo así su deshonra. Al final con la intervención de Toth, el dios de la sabiduría, la magia y la escritura, ambos dioses se reconcilian. Esta legendaria lucha y su posterior reconciliación es interpretada correctamente por los historiadores como una alegoría de las luchas entre ambos reinos, que se unificarían alrededor del 3000 a. C. La reconciliación de los dioses se representaba frecuentemente como símbolo de la unidad y de ninguna manera se trataba de un reconocimiento o aceptación de prácticas homosexuales, cuya semejanza es sólo causal y debida al carácter dramático del mito.


Antiguo Reino de Israel

Para el antiguo pueblo de Israel se hallaba incluida en el listado de una serie de conductas indignas del pueblo de Dios que se extendían desde el adulterio hasta la zoofilia pasando por el robo o la idolatría[2]. No en vano, el Antiguo Testamento incluía el relato de la destrucción de Sodoma y Gomorra[3], cuyos habitantes habían sido castigados por Dios por practicar la homosexualidad, y principalmente, por practicar la sodomía (sexo anal).


Grecia y Roma

Durante el período clásico, la visión fue un poco menos uniforme, aunque actualmente se ha exagerado el nivel de su aceptación en ese período por parte de historiadores homosexuales. A menudo, a la cultura griega se le promueve como la cultura que más ha aceptado la homosexualidad y hasta cierto punto esto puede ser cierto.

En los comienzos de su civilización, los habitantes de la Antigua Grecia desarrollaron una actitud natural hacia el cuerpo humano y la sexualidad. Los griegos creían que el cuerpo humano desnudo, tanto el de los varones como el de las hembras, era algo digno de respeto y admiración. Se enorgullecían de la forma física y se promovía el desarrollo del cuerpo con el ejercicio. La desnudez pública no sólo era tolerada, sino a menudo fomentada.

Ya en un estado avanzado de decadencia cultural fuertemente provocada por el hedonismo, los griegos llegaron a creer que solamente se podía encontrar placer en la relación íntima con otro hombre, ya que el hombre, por ser quien desarrollaba y enseñaba el conocimiento y la filosofía, se consideraba como "un ser más perfecto que la mujer", la cual era considerada casi como un animal y que sólo tenía valor para la reproducción y la supervivencia de la especie. Por lo tanto, la unión entre dos hombres era vista como más "perfecta" que la unión entre un hombre y una mujer, además de que la homosexualidad femenina no era de ninguna manera aceptable, todo lo cual representa una manifestación evidentemente misógina de dicha decadencia cultural.

Algunas formas de conducta homosexual masculina y sin penetración eran tolerables, por ejemplo, fue considerado relativamente "normal" que un muchacho entre la pubertad y el crecimiento de la barba, fuera el amante de un hombre mayor, el cual se ocupaba de la educación política, social, científica y moral del amante, pero se consideraba extraño y reprobable que dos hombres adultos mantuviesen una relación amorosa. La pederastia era una costumbre muy ligada a la homosexualidad desde entonces. Muchos griegos homosexuales mantuvieron relaciones con muchachos o niños en algún momento de sus vidas.

No obstante, durante la Edad de Oro de Atenas, la homosexualidad fue declarada contra la ley, se la castigaba severamente y sus grandes pensadores la condenaron. Al contrario de lo que historiadores homosexuales y con prejuicios políticos afirman, los escritos de Sócrates y Platón manifiestan claramente que éstos filósofos no sólo no eran homosexuales, sino que condenaban con vigor la conducta homosexual. Platón mismo fue víctima de sodomía por parte de un regente homosexual, una experiencia que él condenó como la más degradante y humillante de su vida. Más tarde escribió con respecto a la homosexualidad: "¿Quién en su sano juicio podría promulgar una ley que protegiera tal conducta?".

En el Imperio Romano, civilización heredera de gran parte de la cultura griega, la homosexualidad fue duramente condenada por autores como Tácito o Suetonio como un signo de degeneración moral y de decadencia cívica. Si bien dentro de la clase noble existía una cierta tendencia al libertinaje y a la indiferencia moral que daba lugar a relaciones homosexuales, no obstante, se han registrado como casos excepcionales, pues generalmente la homosexualidad era mal vista aún en la nobleza.


Literatura Universal

Cabe señalar el burdo intento de los activistas homosexuales de popularizar su conducta recurriendo a la literatura universal, queriendo ver casos de homosexualidad donde no hay tales. Como ejemplos destacamos la relación entre Gilgamesh y Enkidu del poema épico mesopotámico, la del rey David y Johnatan del relato bíblico, Aquiles y Patroclo del relato homérico[4], y en la relación entre los personajes Frodo Baggins y Sam Gamyi de la famosa novela de J. R. R. Tolkien, El Señor de los Anillos, cuando en realidad todos estos ejemplos corresponden a una relación de la más profunda amistad.


Estudio académico de la homosexualidad Psiquiatría

Richard von Krafft-Ebing, uno de los padres de la psiquiatría moderna y a quien el propio Sigmund Freud reconocía como su autoridad, consideró a la homosexualidad incluso como una enfermedad degenerativa en su Psychopatia Sexualis de 1886. Los trabajos científicos de Freud, tras la llegada del psicoanálisis, resultaron en una postura que consideraba patológicas, no sólo a las prácticas, sino incluso a la mera condición homosexual. Por ejemplo, en sus Tres ensayos sobre la teoría de la sexualidad (1905), Freud incluyó la homosexualidad entre las perversiones o aberraciones sexuales -en sus propios términos- equiparadas al fetichismo, la zoofilia, la necrofilia, o las prácticas sádicas o masoquistas. A juicio de Freud, la homosexualidad era una manifestación de la falta de desarrollo sexual y psicológico que se traducía en fijar a la persona en un comportamiento previo a la madurez heterosexual.[5]

Psicoanalistas como Alfred Adler y Carl Gustav Jung, se pronunciaron al respecto, de una manera más estricta. Los posteriores psicoanalistas no sólo no modificaron estos juicios sino que los acentuaron a la vez que aplicaban tratamientos para la inclinación homosexual. Por ejemplo, en los años cuarenta del siglo XX, Sandor Rado afirmó que la homosexualidad era un trastorno fóbico hacia las personas del sexo opuesto, por lo que se consideró susceptible de ser tratada como otras fobias. Ya en los años sesenta Irving Bieber y otros psiquiatras, partiendo del análisis derivado de la experiencia de trabajar con un considerable número de homosexuales, afirmaron que la homosexualidad era un trastorno psicológico derivado de relaciones familiares patológicas durante el período edípico. Por otra parte, en esa misma década Charles Socarides defendía la tesis de que la homosexualidad se originaba en una época pre-edípica y que por lo tanto resultaba mucho más patológica de lo que se había pensado hasta entonces. La posterior relativización y negación de esos juicios médicos procedió de científicos como el Dr. Alfred C. Kinsey, cuyas tesis fueron severamente criticadas por la ciencia psiquiátrica desde entonces. Los estudios de Kinsey alimentaron la revolución sexual y 50 años más tarde, la sexualidad del "todo está permitido" ha penetrado en todas las instituciones del mundo.


Causas

Existen diversas hipótesis sobre los orígenes de la homosexualidad. Las más contempladas bien se pueden clasificar dentro de dos conjuntos de factores: los endógenos y los exógenos. Los endógenos o innatos son aquellos que engloban aquellos factores genéticos, biológicos, hormonales, neurológicos, etc. Los exógenos o adquiridos se identifican con aquellos factores psicológicos, ambientales, que incluirían las experiencias durante el desarrollo en la infancia, la influencia y relación con los padres, etc.


Estudios sobre factores innatos

Muchos simpatizantes de la causa gay han querido defender una causa genética de la homosexualidad pensando que así podría validarse una idea que últimamente ha ido extendiéndose gradualmente, aún fuera de círculos no homosexuales, que argumenta que si la homosexualidad es innata y no adquirida, entonces ésta no es susceptible de ser cambiada, y que siendo así sería una conducta natural del ser humano, por lo que se acabaría definitivamente con su consideración como una patología, trastorno o desorden. Los homosexuales usan frecuentemente esta idea de la supuesta predisposición genética como una excusa para justificar su comportamiento. Sin embargo, aún cuando la homosexualidad fuese determinada genéticamente, también son condiciones genéticas el síndrome de Down o el daltonismo, y no por ello significa que no son patologías, mismas que además, como la homosexualidad, responden a una incidencia estadística similar. Más o menos hace veinte años en los Estados Unidos se hablaba del "gen gay", o del "cerebro gay", pero en realidad, ningún estudio ha demostrado tales conceptos.

Los estudios más difundidos acerca de un posible factor genético de la homosexualidad, son los efectuados por Simon Le Vay, en 1991, y Dean Hamer, en 1993, sin embargo, ninguno de estos estudios han podido ser reproducidos satisfactoriamente[6] y hasta ahora no existe evidencia sobre un supuesto "gen gay". Especialistas en sexualidad humana como William Masters y Virginia Eshelman Johnson, sostienen desde mucho antes que la teoría genética de la homosexualidad ha sido en general descartada.[7]

Numerosos autores que han revisado cuidadosamente todas las publicaciones que intentan validar la predisposición genética de la homosexualidad, han descubierto que no sólo no demuestran una base genética para la atracción homosexual, sino que, partiendo de sus propios prejuicios e intereses personales, ni siquiera pretenden tener evidencia científica para tal afirmación[8]. Están extremadamente defectuosos e inconclusos y además están muy parcializados pues por lo regular quienes hacen esas investigaciones son científicos homosexuales.

Neil Whitehead, un doctor en bioquímica, afirmó: "la homosexualidad no es innata, no es dictada genéticamente, no es inmutable."


Simon Le Vay y el "cerebro gay"

El científico homosexual y dirigente del movimiento gay de California, Dr. Simon Le Vay, llevó a cabo su estudio sobre cerebros de varones homosexuales fallecidos por SIDA. Su estudio se centró en un grupo de células del hipotálamo, conocidas como INAH-3. Le Vay alegó haber encontrado "sutiles, pero significativas diferencias" entre las estructuras cerebrales de hombres homosexuales y heterosexuales. Concluyó el resumen de su estudio diciendo: "Este descubrimiento... sugiere que la orientación sexual tiene un substrato biológico".

En 1991 la revista Science publicó un artículo reportando sus supuestos hallazgos[9]. Según el reporte, el Dr. Le Vay había examinado una muestra de cadáveres entre los cuales la mayoría pertenecían a personas homosexuales y había encontrado una diferencia significativa entre los cerebros de los homosexuales y los cerebros de los supuestos heterosexuales. La prensa tomó este nuevo descubrimiento y lo publicó a todo lo largo y lo ancho de EE.UU. Pero desde la publicación del supuesto hallazgo, ese estudio permaneció bajo el rigor de severas críticas, de hecho todo el estudio era muy defectuoso. Primero, el grupo de cadáveres que el Dr. Le Vay usó para su estudio fue muy limitado, pues constituyó de solamente 40 cadáveres. Segundo, los 24 cadáveres de homosexuales conocidos que fueron examinados murieron de SIDA, o más bien de complicaciones relacionadas, y se sabe que el cerebro de un individuo infectado puede sufrir cambios drásticos. El cerebro de víctimas del SIDA puede reducirse en tamaño; sus cavidades internas, llamadas ventrículos, se expanden y porciones de la corteza cerebral se consumen[10]. Aunque se pueden elaborar tratamientos que detengan la infección viral y permitan que el sistema inmunológico se recupere, es muy probable que los daños al cerebro sean permanentes[11]. Los 16 cadáveres restantes, según el estudio, eran de heterosexuales. Sólo se presume que lo eran, pero nadie pudo asegurar si lo eran o no.

Mientras que la mayoría de los homosexuales y la prensa alaban el descubrimiento del Dr. Le Vay, algunos homosexuales incluso tienen dudas en cuanto al método defectuoso que se usó en dicho estudio. Michael Botkin, un famoso escritor homosexual escribe: "Un control tan descuidado como el del Dr. Le Vay, invalida por sí mismo el estudio".

Por ello, en 1993, Le Vay trató de minimizar o justificar su error escribiendo que no intentaba probar la predisposición de la homosexualidad, evadiendo en parte los errores metodológicos de su defectuoso estudio: "Para muchas personas, encontrar una diferencia en la estructura cerebral entre hombres homosexuales y heterosexuales equivale a probar que los homosexuales "nacieron así". Una y otra vez he sido definido como alguien que "probó que la homosexualidad es genética", o algo así. No lo hice. Mis observaciones fueron hechas sólo en adultos que fueron sexualmente activos por un período considerable de tiempo. No es posible, sólo con base en mis observaciones, decir si las diferencias estructurales estaban presentes al nacer y más tarde, influenciaron a los hombres a hacerse homosexuales; o si eso apareció en su vida adulta, quizá como resultado de su conducta sexual."


Michael Bailey y Richard Pillard

El Estudio de Michael Bailey y Richard Pillard[12] se centró en mellizos. Si la homosexualidad estuviese determinada genéticamente, entonces uno podría esperar que un par de gemelos idénticos sean idénticos también en sus atracciones sexuales. Sin embargo, Bailey y Pillard no pudieron establecer esto. Su estudio probó que, cuando un gemelo era homosexual, había aproximadamente una probabilidad de 50/50 de que el otro gemelo fuese también homosexual. No obstante, esta probabilidad 50/50 es más bien atribuible a la influencia de la cultura circundante y del otro gemelo. Como el Dr. Dean Byrd señala: "El único punto esencial que emerge de la investigación de Bailey y Pillard realmente probó que las influencias ambientales juegan un fuerte papel en el desarrollo de la homosexualidad." [editar] Dean Hamer y el "gen gay"

Otro estudio que atrajo la atención nacional fue el del Dr. Dean Hamer, un científico del Instituto Nacional de la Salud. Él afirmó que una región en el cromosoma X, la sección Xq28, estaba relacionada, en algunos casos, a la homosexualidad. Después de analizar esta secuencia de ADN en cuarenta pares de hermanos homosexuales, concluyó que los mismos marcadores genéticos existían en el 83% de ellos. Sin embargo, cuando se hizo ese mismo estudio con lesbianas, el supuesto eslabón genético no se encontró. La obra del Dr. Hamer está ahora bajo una investigación conducida por la Oficina Federal de Integridad porque sus asistentes señalan que el Dr. Hamer alteró intencionalmente la información, para acomodarla convenientemente a su conclusión final.

Otros afirman que los hallazgos de Hamer fueron simplemente mal interpretados, y por eso fueron presentados como una prueba de que la homosexualidad es genética y hereditaria. Sin embargo, como el mismo Dr. Hamer afirmó: "La herencia no produjo lo que originalmente esperábamos encontrar: una simple herencia mendeliana. De hecho, nunca encontramos una sola familia en la cual la homosexualidad hubiese sido transmitida según el obvio modelo que Mendel observó en sus plantas de guisantes."


El Dr. George Rice realizó de nuevo la investigación del Dr. Hamer, pero con diferentes resultados. Esto llevó al Dr. Rice a concluir: "Nuestros datos no apoyan la presencia de un gen de amplio efecto que influencie la orientación sexual en la posición Xq28." [editar] Estudios sobre factores adquiridos

Actualmente, la mayoría de los autores se inclinan a favor de la interacción de una variedad de factores externos, y ambientales[13], pero no se ha descartado totalmente la posible influencia de ciertos factores internos como los hormonales o los neurológicos. [editar] Joseph Nicolosi

El Dr. Joseph Nicolosi de la Asociación Nacional para la Investigación y Terapia de la Homosexualidad (NARTH), y quien ha trabajado con más de 200 homosexuales, comenta con la prensa sobre lo poco que se ha logrado en esta búsqueda del "gen gay". Lo que los homosexuales están buscando es una prueba biológica que los identifique a ellos como "una población diferente o especial". De ahí que ellos se aferran a cualquier evidencia que los favorezca en ese sentido por más fragmentada que ésta sea, con tal de poder decir: “Nacimos Así”. Además, Nicolosi sostiene que las causas de la homosexualidad se remontan a la auto-percepción del niño o de la niña en la primera infancia. El niño, según Nicolosi, necesita de una relación con su padre para desarrollar su substancial identidad masculina, la niña necesita de una unión emotiva o relación con su madre para desarrollar su feminidad. Es el sentido del género que determina la orientación sexual; en otras palabras, cuando un chico se siente seguro de su masculinidad, se siente naturalmente atraído por las mujeres. Y la misma cosa es verdad para las mujeres: cuando una joven se siente segura de su identidad femenina, se sentirá naturalmente atraída por los chicos. El homosexual es una persona que carece tanto del sentido de género, como de identidad sexual, y por ello trata de remediar, o busca un remedio a través de otras personas. Esta inclinación se hace sexualizada, y es por ello que manifiestan el síntoma de la homosexualidad.

De hecho los activistas gay en los Estados Unidos ya no hablan tanto de bases biológicas o genéticas, porque ningún estudio lo ha demostrado ni ha ofrecido tal confirmación. Son mucho más evidentes las causas familiares y ambientales, especialmente aquélla que llamamos la clásica relación triádica constituida por el chico con un padre distanciado y crítico, por una madre involucrada, sobreprotectora y a veces dominante, y por un chico constitucionalmente sensible, introvertido y refinado que está expuesto a un riesgo mayor de sentirse falto en la identidad sexual, (incluso los casos de violaciones) este esquema se percibe continuamente.


Biología

Desde el punto de vista biológico, la especie humana se encuentra entre las especies que se reproducen únicamente de manera heterosexual, es decir entre personas de distinto sexo. La homosexualidad por el contrario, es incapaz de engendrar vida y no tiene ningún propósito biológico definido, aunque se ha pensado que su función principal podría ser la de contrarrestar la sobrepoblación. Sea esto último cierto o no, la homosexualidad no es normal en términos de orden natural. La normalidad, dice el Dr. Joseph Nicolosi, es "aquello que cumple una función conforme a la propia naturaleza"; y esto es el concepto de orden natural. Los sexos iguales son incompatibles por condiciones intrínsecas y naturales; en razón de la anatomía y la fisiología, por lo que los sexos iguales no fueron 'diseñados' para su mutua unión.


Comportamiento animal

Existe un hecho que generalmente se usa como un argumento que demuestra la "naturalidad" o la "normalidad" de la homosexualidad. Este hecho es que el comportamiento homosexual se puede observar también en animales.

El razonamiento de los activistas gay se puede formular como sigue:

1. El comportamiento homosexual se observa en animales. 2. Los animales siguen sus instintos de acuerdo con su naturaleza. 3. Por lo tanto, la homosexualidad responde a la naturaleza animal. 4. El ser humano pertenece al reino animal, por lo tanto, la homosexualidad debe también responder a la naturaleza humana.

Quienes aplican este razonamiento a actividades aparentemente homosexuales entre animales deben aceptar también otras formas de comportamiento animal, tales como el canibalismo o el "infanticidio". Aplicando este razonamiento al hombre, forzaría a aceptar la conclusión absurda de que el canibalismo o el infanticidio está de acuerdo con la naturaleza humana.

Cualquiera que se ocupe de la más elemental observación animal es forzado a concluir que la "homosexualidad animal" y, dependiendo de la especie, el infanticidio y el canibalismo son excepciones al comportamiento animal normal. En consecuencia, no se puede hablar de ellos como de instintos en la naturaleza animal. Estas formas observables y excepcionales de comportamiento animal resultan de otros factores que están más allá de los instintos normales.

Aún cuando en algunas - y realmente muy pocas - especies del reino animal se puede observar un comportamiento homosexual, no se puede hablar de un apareamiento, condición, orientación o instinto propiamente homosexual, es decir, no existe homosexualidad en animales.

El comportamiento homosexual en animales puede verse intensificado cuando estos están en condiciones de alto nivel de estrés (como por ejemplo el encierro en un zoológico, que es más traumático para unas especies que para otras), pero casi nunca en condiciones naturales, e implica un comportamiento alterado (conductas translocadas). Además, cuando se afirma que existe homosexualidad en animales se trata de apreciaciones apresuradas y carentes de una base empírica real. Por ejemplo, hay quienes piensan que la atracción que un perro macho siente hacia otro perro macho es en realidad un despliegue de dominancia, no un despliegue realmente sexual. No hay penetración y mucho menos eyaculación, y se ha encontrado que es una manera de estabilizar una jerarquía sin necesidad de una pelea. Con las hienas, que muchas veces se ha dicho que son homosexuales, es igual, y la interpretación incorrecta de estos fenómenos es por el intento de explicar cada comportamiento en términos de la conducta humana: esto se conoce como antropomorfismo, y es un error común que los etólogos (los que estudian el comportamiento animal desde un punto de vista biológico) recuerdan evitar. Lo que sí se conoce son animales que en algún punto de su ciclo de vida cambian de sexo, pero esto es diferente a homosexualidad o incluso al transexualismo.


La cognición sensorial puede alterar el instinto

Explicando el problema de este comportamiento, observamos que, en primer lugar, la cognición animal es puramente sensorial, es decir, se limita a sonidos, olores, tacto, gustos e imágenes. Así, ellos no poseen la precisión del proceso intelectual humano. Por lo tanto, no es raro que los animales confundan una sensación con otra o un objeto con otro. Un ejemplo usual de esto sucede cuando un perro doméstico se siente estimulado sexualmente por algún objeto inanimado, tal como la ropa o un almohadón.

Mediante un mecanismo conductista de reforzamiento positivo, la respuesta sexual básica de un animal puede asociarse a otros elementos sensoriales presentes al momento en que ocurre la estimulación sexual, por lo que posteriormente es posible utilizar dichos elementos o estímulos sensoriales, que anteriormente eran neutrales, para provocar una estimulación sexual sin necesidad de recurrir a su fuente original. De hecho, junto a la teoría psicoanalista, esta es una de las etiologías más ampliamente aceptadas de las denominadas parafilias.

Los instintos dirigen el comportamiento de un animal hacia un fin de acuerdo con su naturaleza. Sin embargo, la espontaneidad del impulso instintivo puede sufrir modificaciones en su curso por aprendizajes inadecuados o por imitación. Cuando otras imágenes sensoriales, percepciones o memorias entran en juego como nuevos estímulos, éstos pueden afectar el comportamiento del animal. También, el conflicto de dos o más instintos puede a veces modificar el impulso original.

En el ser humano, cuando dos reacciones instintivas chocan, es el intelecto la facultad que determina el mejor camino a seguir, y la voluntad entonces refrena un instinto mientras estimula el otro. En los animales, dada la poca presencia de intelecto y voluntad, cuando dos impulsos instintivos chocan, prevalece aquel más favorecido por las circunstancias. Esto resulta precisamente en casos observables de "infanticidio" animal, canibalismo y "homosexualidad".


Expresión de la afectividad animal

Las formas de expresar estados afectivos entre los animales, tales como temor, placer, dolor, deseo, etc. son limitadas. Los animales carecen de los variados recursos que el ser humano dispone, como el de adaptar su modo de hablar, mirar y hacer gestos para expresar sentimientos. En consecuencia, los animales a menudo expresan ambiguamente sus estados afectivos. Ellos piden prestadas, por así decir, las manifestaciones del instinto de reproducción para manifestar los instintos de dominio, agresividad, temor, gregarismo, etc.

Un ejemplo típico de este fenómeno puede ser visto en uno de los casos más extremos: en la especie llamada Pan paniscus o chimpancés bonobos, especie cuyo comportamiento se utiliza ampliamente como un supuesto ejemplo de "homosexualidad animal". Estos primates mantienen una serie de comportamientos aparentemente sexuales. Estas actitudes sexuales son su manera de expresar dominio, temor, aceptación y otros estados afectivos. Así, Frans B. M. de Waal, quien durante mucho tiempo observó y filmó el comportamiento de los bonobos, dice: "Hay dos razones para creer que la actividad sexual es la respuesta del bonobo para evitar conflicto. Primero, cualquier cosa, no solamente el alimento, que despierta el interés de más de un bonobo a la vez tiende a resultar en contacto sexual. Si dos bonobos se aproximan a una caja de cartón lanzada dentro de su cerca, ellos rápidamente montarán encima del otro antes de jugar con la caja. Tales situaciones conducen a riñas en la mayoría de las otras especies. Pero los bonobos son enteramente tolerantes, quizá porque ellos usan el sexo para apartar la atención y diluir la tensión."


En esta especie, las relaciones sexuales son usadas como saludo, como medio de reconciliación tras conflictos, como medio de aliviar tensiones y como favores de las hembras a cambio de comida. La actividad sexual tiene lugar tanto dentro de la familia inmediata como fuera de ella, entre individuos de diferente o del mismo sexo y suele implicar tanto a adultos como a cachorros. Los bonobos no forman relaciones estables con parejas individuales. Tampoco discriminan en sus comportamientos sexuales según género o edad, con la posible excepción de las relaciones sexuales entre madres y sus hijos adultos; algunos observadores creen que esos emparejamientos son una especie de tabú. Cuando los bonobos encuentran una nueva fuente de comida o lugar de alimentación, la excitación general suele desembocar en una actividad sexual en grupo, presumiblemente descargando la tensión de los participantes y permitiendo una alimentación pacífica. Richard Wrangham y Dale Peterson enfatizan el uso del sexo en general y no sólo homosexual, por parte del bonobo como un mecanismo exclusivo para evitar la violencia.

Segundo, la actividad sexual de los bonobos a menudo ocurre en contextos agresivos sin relación alguna con la comida. Un macho celoso podría expulsar a otro lejos de la hembra, después de lo cual los dos machos se reúnen y realizan un frotamiento de los órganos sexuales. O después de que una hembra golpea a una cría, la madre de esta última puede embestir a la agresora, acción que es inmediatamente seguida por un frotamiento de los genitales entre las dos adultas.

En todo caso, permanece el hecho de que, cualesquiera que sean las apariencias que el comportamiento animal "homosexual" pueda asumir, ellas no provienen de un instinto de atracción "homosexual" o "bisexual" que sea parte de la naturaleza animal. El Dr. Antonio Pardo, profesor de Bioética en la Universidad de Navarra, España, explica: "Hablando en términos precisos, la homosexualidad no existe entre animales... Por razones de supervivencia, el instinto reproductivo entre animales es siempre dirigido hacia un individuo del sexo opuesto. Por tanto, un animal nunca puede ser homosexual como tal. Sin embargo, la interacción de otros instintos (particularmente el dominio) puede resultar en comportamiento que parezca ser homosexual. Tal comportamiento no puede ser considerado equivalente a una homosexualidad animal. Todo esto significa que el comportamiento sexual animal abarca aspectos más allá de la reproducción. Concluyendo, la homosexualidad no es sólo contraria a la naturaleza racional del hombre, sino también a la naturaleza animal".


A pesar de que los activistas gay a menudo intentan justificar la homosexualidad con la existencia de estos comportamientos animales, contradictoriamente también rechazan que la sexualidad humana en general "se reduzca a un fenómeno puramente animal, y por ello, reproductivo", arguyendo entre tanto, conceptos equivocados sobre el amor y los sentimientos, haciendo una confusión evidente entre éstos y la atracción sexual o erótica.


Consecuencias médicas de la actividad homosexual

Además de responder a un desorden del desarrollo psicosexual, la homosexualidad, en especial la masculina, cumple con los parámetros requeridos para clasificarla como un síndrome, entendiendo éste como el conjunto de síntomas de claras consecuencias físicas y que caracterizan a una enfermedad en particular.

Profesionales de la salud como el Dr. Edward R. Fields y la Dra. Kathleen Melonakos[14] han profundizado en esta cuestión.

Las consecuencias médicas, enfermedades y daños físicos a los que los homosexuales activos son vulnerables pueden ser clasificados, resumidamente, como sigue:

  • Enfermedades de Transmisión Sexual

El 78% de los homosexuales contrae enfermedades transmitidas sexualmente, tales como VIH-SIDA, gonorrea, infecciones de Clamidia de tracoma, sífilis, herpes simplex, verrugas genitales, piojos púbicos, sarna, etc.

El SIDA en sus inicios llegó a convertirse en una pandemia a través de las actividades homosexuales y a partir de ellas se fue extendiendo a otros sectores de la población. De hecho, de no haber sido por la creciente actividad homosexual, este padecimiento no se habría expandido por América y Europa.

La actividad de los homosexuales es la única razón de que en 1992, el 83% del total de casos de SIDA en los Estados Unidos se daba entre los varones homosexuales y bisexuales. Los varones bisexuales son el principal medio de transmisión de esta enfermedad a la comunidad heterosexual, a través de una normal actividad heterosexual con una desafortunada pareja que, más tarde podrá, a su vez, contagiar esa plaga a su prole o a otros hombres.

De acuerdo con los Centros para el Control de la Enfermedad (CDC), los hombres homosexuales tienen mil veces más probabilidades de contraer el SIDA que la población heterosexual en general.

El Dr. Jeffrey Satinover informa de que el 30% de todos los hombres homosexuales de 20 años de edad serán VIH o estarán muertos a más tardar a la edad de 30 años. Podría pensarse que el enfoque ético sería: "Utilicemos cualquier cosa que funcione para intentar sacar a esta gente de su posición de riesgo. Si ello significa hacer que se pongan el preservativo, bien. Si significa hacer que dejen el contacto sexual anal, bien. Si significa hacer que dejen la homosexualidad, bien". Pero esta última intervención es la única que es absolutamente tabú.

El hecho de que la APA haya eludido la responsabilidad por su carencia de integridad científica y profesional es especialmente increíble debido a la llegada de la epidemia del SIDA. En Estados Unidos actualmente se estiman unas 900.000 personas que están infectados con el virus del VIH, esto es, 1 de cada 300 americanos. Aunque ha habido un decrecimiento por año en las muertes por SIDA debido a la terapia de drogas, (terapia que cuesta un promedio de $12.000.00 por paciente al año), el índice de nuevos infectados por año ha permanecido el mismo, unas 40.000 personas, a pesar de veinte años de campaña de “Sexo Seguro”.

Estos hechos demuestran el fracaso de políticas actuales para contener la epidemia del SIDA. Mientras que la terapia de las drogas prolongará brevemente la vida de estos pacientes, el SIDA permanece como la causa quinta de mortalidad entre las personas de edades entre los 25 y 44 años, y el 60% de los nuevos casos es contraído por hombres que han mantenido relaciones homosexuales.

  • Enfermedades entéricas

La Enfermedad del Intestino Gay o Síndrome Intestinal Gay, es una infección crónica de variados parásitos intestinales que incluyen especies como Staphilococus aureus, Shigella, Campylobacter de yeyuno, Salmonella, Entamoeba histolytica, Giardia lamblia, Hepatitis A, B, C, D y citomegalovirus. También proctitis y proctocolitis causadas por virus herpes simplex, gonococo, Chlamydia trachomatis y Treponema pallidum.[15]

Según el Departamento de Sanidad Pública de San Francisco, entre el 70 y el 80% de los 75.000 casos de hepatitis registrados en esa ciudad se dan entre los homosexuales. Éstos son portadores de esa enfermedad en el 29% de los casos en Denver, del 66% en Nueva York, del 56% en Toronto, del 42% en Montreal y del 26% en Melbourne. El virus de la hepatitis A puede propagarse a través del agua o de alimentos contaminados y se transmite con facilidad en los colegios. La hepatitis C se transmite por vía sanguínea y sexual.

La hepatitis, la tuberculosis y los parásitos intestinales pueden ser contraídos a través de la saliva de personas infectadas que laboren en restaurantes o que manejen alimentos o, incluso, que se hallen a proximidad de los mismos. Dependiendo de la ciudad, entre un 39% y un 59% de homosexuales han sido infectados con parásitos intestinales tales como lombrices, gusanos y amebas.

  • Traumas relacionados con el contacto anal

El sexo anal es practicado por el 90% de los homosexuales y dos tercios participan regularmente según un estudio de Corey y Holmes. El grupo estudiado tuvo un porcentaje de 110 diferentes participantes sexuales y 68 "relaciones" rectales anuales.

Las probables consecuencias son: Incontinencia fecal, hemorroides, fisura anal, cuerpos extraños alojados en el recto, desgarros rectosigmoideos, proctitis alérgica, edema penil, sinusitis química, quemaduras de nitrito inhalado, etc.

El ano y el recto son órganos que tienen la función única y exclusiva de excretar los desechos digestivos del cuerpo. No poseen producción propia de lubricantes, necesaria para facilitar una penetración; su mucosa es sumamente delicada y sus vasos sanguíneos pueden desgarrarse fácilmente provocando el sangrado.


Morbilidad y mortandad

El aumento de la morbilidad y de la mortandad es una consecuencia inevitable del sexo de hombre con hombre, sin mencionar los índices elevados de alcoholismo, abuso de drogas, depresión, suicidio y otras enfermedades que con tanta frecuencia acompañan al estilo de vida homosexual.


Activismo gay Terminología

Al decir del Dr. Nicolosi, es importante y esencial hacer la distinción entre ser gay y ser homosexual.

La palabra "gay"[16] es un eufemismo. No es un término científico con el cual se puede identificar el fenómeno. Los homosexuales comenzaron a usar esta palabra ya que consideraban que el término "homosexual"[17] contenía el "estigma" de un diagnóstico médico hacia esta conducta y que, por lo tanto, "era despectivo". Y si bien aunque existan antecedentes de su uso como un término peyorativo, homosexual, en realidad es simplemente un término científico neutral usado para designar a las personas que se sienten atraídas sexualmente hacia miembros del mismo sexo.

Pero la palabra "gay", además, indica por sí misma una identidad sociopolítica. En otras palabras, todos los gays son homosexuales, pero no todos los homosexuales son gays.

Otro posible eufemismo ya demasiado extendido y mismo que no se pretende desvirtuar, es el propio término homosexualidad, pero que se observa como un intento de hacer entender la conducta homosexual como una supuesta variación de la sexualidad humana, en contraposición al término homosexualismo, que la Real Academia Española ya no contempla. [editar] Desclasificación de la homosexualidad como trastorno

En 1973, la Asociación Norteamericana de Psiquiatría (APA por sus siglas en inglés) eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades y trastornos mentales contemplados en el DSM-III (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders)[18]. Esta decisión se estableció oficialmente por una mayoría de apenas del 58% de los miembros generales de la APA en 1974, quienes decidieron sustituir ese diagnóstico por la categoría eufemística de "perturbaciones en la orientación sexual", que se sustituiría más tarde, en la tercera edición (el DSM-III), por el término homosexualidad egodistónica, que a su vez se eliminaría de la revisión de esa misma edición (DSM-III-R) en 1986. La APA clasifica ahora el persistente e intenso malestar sobre homosexualidad propia como uno de los "trastornos sexuales no especificados".[19]

Dos años más tarde la Asociación Norteamericana de Psicología adoptó una resolución apoyando esa decisión. Durante más de 25 años ambas asociaciones han exhortado a los profesionales de sus respectivas disciplinas a que intenten eliminar "el estigma que vincula la orientación sexual con trastorno mental". El 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) excluyó la homosexualidad del Código Internacional de Enfermedades.

Para entender el fenómeno político gay, tenemos que remontarnos a los hechos que precedieron a la desclasificación oficial de la homosexualidad como trastorno en 1973.

El primero sucedió en 1970, en el que miembros de la Gay Liberation Front interrumpieron una conferencia de la APA en San Francisco, acallando a los ponentes con sus gritos, amenazando a doctores, riéndose de los psiquiatras que veían la homosexualidad como una enfermedad y utilizando otras tácticas de presión para conseguir su propósito en aquel momento. Entre los psiquiatras participantes se encontraba Irving Bieber, quien realizaba un discurso sobre el tema cuando el grupo de militantes gays irrumpió en el recinto para oponerse a su exposición. Mientras se reían de sus palabras y se burlaban de su exposición, uno de los activistas le gritó: "¡He leído tu libro, Dr. Bieber, y si ese libro hablara de los negros de la manera que habla de los homosexuales, te arrastrarían y te machacarían y te lo merecerías!". Estos activistas a su vez se basaban en los pseudoestudios, entre otros, de Alfred C. Kinsey y de Evelyn Hooker.

El segundo de los incidentes, ocurrió el 3 de mayo de 1971, cuando un grupo de activistas gay irrumpió de nuevo en la reunión anual de la APA. El dirigente de los activistas se apoderó del micrófono y afirmó que los psiquiatras no tenían ningún derecho a discutir el tema de la homosexualidad y añadió: "podéis tomar esto como una declaración de guerra contra vosotros". Según refiere Ronald Bayer, conocido simpatizante de la causa gay, los gays usaron credenciales falsas para atiborrar el lugar y amenazaron a los que estaban a cargo de la exposición sobre tratamientos de la homosexualidad con destruir todo el material si no procedían a retirarlo inmediatamente. A continuación se inició un panel desarrollado por cinco militantes gays en el que defendieron la homosexualidad como "un estilo de vida" y atacaron a la psiquiatría como "el enemigo más peligroso de los homosexuales en la sociedad contemporánea".[20]

También Ronald Gold, de la 'Alianza del Activismo Gay', hombre abiertamente gay, era miembro del comité para suprimir la homosexualidad como diagnóstico en 1973, lo que demuestra la poca credibilidad en la imparcialidad de esa decisión. También destacan activistas homosexuales políticamente motivados, como el Dr. Richard Isay[21] de la APA, quien presionó para conseguir resoluciones que castiguen a los terapeutas que lleven a cabo la terapia reparativa. Otro activista homosexual, Clinton Anderson, director de la Oficina de Asuntos Lésbicos, Gay y Bisexuales de la Asociación Psicológica Americana[22], no permite que la NARTH entable un debate público o anunciar los encuentros de la NARTH en las publicaciones de la APA debido a que ésta no está de acuerdo con las premisas sobre las que se basa la terapia reparativa.[23] Los activistas de la APA también evitan el debate sobre el nuevo estudio del psiquiatra Robert Spitzer en el que cambia de opinión y afirma que la orientación sexual se puede modificar.[24]

El fundamento que daba antes Spitzer para suprimir la homosexualidad como diagnóstico en 1973 era que, para ser considerada un trastorno psiquiátrico, "debe producir con regularidad angustia subjetiva o asociarse con frecuencia con algún deterioro en la efectividad o en el funcionamiento social". Como otras condiciones sexuales que sí están clasificadas dentro de la lista de trastornos, la homosexualidad en sí misma no posee estos requerimientos para ser considerada un trastorno psiquiátrico, debido a que muchas personas están bastante satisfechas con su orientación sexual y demuestran no tener deterioro generalizado en la efectividad o en el funcionamiento social.[25] Sin embargo, este argumento sólo considera el hecho de que "muchos homosexuales estén satisfechos con su orientación sexual", (homosexualidad egosintónica) pero no considera al gran número de homosexuales que no lo están y que experimentan regularmente "angustia subjetiva y deterioro generalizado en el funcionamiento social" (homosexualidad egodistónica). Por lo tanto, la supresión del diagnóstico es desfavorable para aquellos que desean buscar tratamiento para su condición.

La protesta del Dr. Dean Byrd expresando su disconformidad, exhorta a los especialistas de la salud: "ya es hora de que los americanos insistamos en la verdad, no en la política, de todas nuestras organizaciones profesionales".


La farsa del Estudio Kinsey

Los estudios realizados por Kinsey en 1948[26] afirmaron que, analizados tanto comportamiento como identidad, la mayor parte de la población parecía tener alguna tendencia bisexual, aunque comúnmente se prefiere un sexo u otro. Según Kinsey, sólo una minoría del 10% de la población sería completamente heterosexual o completamente homosexual. Sin embargo, el Dr. Kinsey fue desacreditado nada más y nada menos que por el Instituto Kinsey, instituto que él mismo fundó. John Bencroff, director del instituto, nos revela que el Dr. Kinsey basó sus estadísticas en el diario de un pedófilo quien había anotado sus experiencias sexuales con 317 adolescentes. Bencroff dice que Kinsey dio la impresión de que su información provenía de tres o cuatro hombres, cuando en realidad su información provenía de un solo hombre. Vemos entonces que, tanto su punto de partida como de llegada, estos pseudo-estudios son los propios de una persona motivada políticamente y no los de un investigador que busca la verdad.

Probablemente la población homosexual de Estados Unidos solo esté entre 1% y 3%. Según un estudio hecho por el Instituto Kinsey en 1970, solamente un 1.4% de la población estadounidense se involucra en una relación homosexual después de los 20 años de edad. Esto es consistente con una encuesta hecha en 1989 que probó que menos del 1% de los adultos estadounidenses se involucra en una relación sexual con alguien del mismo sexo.

Estudios posteriores han demostrado que el informe de Kinsey había exagerado la prevalencia de la bisexualidad en la población y que sus experimentos fueron arbitrarios al tomar como muestra estadística a poblaciones de prisioneros de las cárceles, los cuales algunos habían desarrollado comportamientos homosexuales. Estos estudios críticos concluyeron además e independientemente los siguientes porcentajes de homosexualidad en la población:

  • 1.4% Instituto Kinsey (1970)
  • 1-2% Irving Bieber (en los 1970)
  • 2-3% William Simon (1974)
  • 2-3% Hunt (1974)
  • 1% Smith (Encuesta Nacional - 1989)
  • 1.6-2% Turner, Faye, Klassen, Cagnon (1989)
  • 1.6% NORC- University of Chicago, (Encuesta Nacional -1990)

Si se toma en consideración un probable 1% por aquellos homosexuales que no se han declarado como tales, el resultado en promedio sería de 2.5% aproximadamente. La mayoría de los investigadores están de acuerdo con que el 2.5% de la población puede ser homosexual.

Estadísticamente, la homosexualidad es de una mucha menor incidencia que la heterosexualidad.


Teorías pseudocientíficas La "teoría" de la existencia de varios géneros

Una de las últimas "teorías" enunciadas para explicar la homosexualidad se basa presuntamente en el llamado darwinismo social. Propuesta por la profesora de biología de la Universidad de Stanford, Joan Roughgarden[27] , esta "teoría" se opone a la selección natural y la selección sexual de Charles Darwin y niega la constitución natural de la sexualidad en dos sexos o géneros, uno masculino y otro femenino. Toma como ejemplos especies del reino animal y grupos de culturas distintas de la occidental, y alega que "la naturaleza y las diferentes sociedades ofrecen soluciones sorprendentes a la sexualidad", da como ejemplos a peces con varios tipos diferentes de machos o cuyos componentes cambian de sexo en caso de necesidad; mamíferos que tienen a la vez órganos reproductores masculinos y femeninos (hermafroditas), etc. En el caso de la biología humana, afirma que la existencia de homosexuales, transexuales y hermafroditas no es más que "una variación natural que se integra perfectamente en la diversidad mostrada por los demás animales". La expresión social de esta diversidad se encontraría supuestamente en sociedades como la de los indios norteamericanos, los mahu polinesios, los hijra indios o los eunucos, a los que identifica con personas "transgénero".

Sin embargo, algunos animales que cambian de sexo, como ciertas especies de ranas y peces, lo hacen de forma natural y bajo ciertas condiciones extremas, como cuando en la población existe mayor cantidad de hembras que de machos, por lo cual las hembras necesitan compensar ese desequilibrio, cambiando totalmente su estructura reproductiva para poder aparearse y con el único propósito de reproducirse. Los transexuales no son en absoluto una variación de este tipo, porque no cumplen dos razones fundamentales:

1. El aparente "cambio de sexo" de humanos "transexuales" se hace artificialmente bajo procedimientos quirúrgicos y tratamientos hormonales. 2. Este "cambio de sexo" se realiza con cualquier propósito imaginable a excepción del de reproducirse.

Un artículo publicado por el laboratorio de Roughgarden en la revista Science, fue fuertemente criticado. Cuarenta científicos escribieron diez cartas y un científico llegó a decir que era "ciencia de muy mala calidad y de pobre erudición".


Teoría Queer

Los activistas gay han fabricado una supuesta "teoría" denominada como "teoría queer", que actualmente es promovida como una explicación científica de la sexualidad humana. Ésta plantea la idea de que todas las orientaciones sexuales (tanto heterosexualidad como homosexualidad) y la identidad sexual o de género de las personas son el resultado de una "construcción social" y que, por lo tanto, no existirían "papeles sexuales biológicamente inscritos en la naturaleza humana, sino formas socialmente variables de desempeñar uno o varios papeles sexuales".

De este modo, la atracción hombre-mujer, masculino-femenino y la identidad sexual serían fenómenos artificiales creados por la sociedad, es decir, "meros inventos psicológicos", negando así cualquier relación con la naturaleza sexuada manifiesta en el reino animal en general, y particularmente en los mamíferos.

Esta "teoría", aunque desplaza a la homosexualidad fuera de lo estrictamente natural, también lo hace con la heterosexualidad, convirtiendo a cada una en un fenómeno equivalente. Pero además, esto supone el intento de establecer que la biología no tiene nada que ver con la manera en que un sexo se siente atraído hacia el otro, obedeciendo al instinto sexual que es fundamental para la procreación y la supervivencia de la especie.


Homosexualidad y estado civil

Los activistas gay han conseguido la ampliación de supuestos derechos en la estructura social de varios países. Estos "derechos" incluyen el reconocimiento social, cultural y jurídico que regula la relación y convivencia de dos personas del mismo sexo, con iguales requisitos y efectos que los existentes para los matrimonios, es decir, las instituciones formadas entre dos personas de distinto sexo.

Según la Real Academia Española, el matrimonio es la unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales.


Adopción de niños por parte de homosexuales

La adopción de niños es uno de los privilegios otorgados a los homosexuales que más debate y oposición ha suscitado.

Los niños son el resultado de la unión exclusiva de un hombre y una mujer. El hecho de tener niños no es un aspecto inherente ni característico de las relaciones homosexuales, tampoco es un hecho natural incontrovertible e innegable. Por más que un hombre tenga sexo con otro hombre, o bien, una mujer con otra mujer, no será posible la concepción del embrión. La naturaleza sexual no estableció que los individuos fuesen producto de las uniones homosexuales, y por la misma razón tampoco estableció que fuesen criados por homosexuales. Si la naturaleza hubiese querido que fuera así, los opositores a estos privilegios no tendrían nada que discutir al respecto, sin embargo, en razón de este único principio natural y evidente, la mayoría de la sociedad rechaza la adopción gay. Gradualmente, a la vez que este privilegio va imponiéndose y desarrollándose en la sociedad, van apareciendo también sus consecuencias.

La prensa, los centros de educación, los políticos e incluso algunos sectores religiosos se han dedicado a promover la idea de que la homosexualidad no es diferente a la unión entre un hombre y una mujer, y que por eso mismo tienen derecho a adoptar niños.

En España, desde la regulación legal del erróneamente llamado "matrimonio" entre personas del mismo sexo, se contempla esta posibilidad en dicho país. España fue el primer país que estableció la igualdad total en lo relativo a la adopción y "matrimonio" para parejas del mismo sexo, cuando entró en vigor la nueva legislación española, el 3 de julio de 2005.[28]

La gran mayoría de los españoles no aprueba esta ley, lo que se ve reflejado en la manifestación de un millón y medio de personas y otro millón de firmas en contra de esta ley[29]; y también en el parecer de organismos como el Senado, el Consejo de Estado, el Consejo General del Poder Judicial, la Academia de Jurisprudencia y la Conferencia Episcopal Española. Mientras que, según el Instituto Nacional de Estadística, las parejas homosexuales en España son tan sólo 10.000[30]. Y ha tenido en contra, además, la mitad del Congreso de los Diputados, pues ha salido con sólo cuarenta votos de diferencia: 147 en contra y 187 a favor.[31]

Un margen tan pequeño para una ley tan importante sólo demuestra nuevamente que se trata de una concesión a grupos minoritarios de presión. Los homosexuales son sólo el 2.5% de la población.

El gobierno socialista justificó esta ley como respuesta a una supuesta "gran demanda de la sociedad", pero el resultado ha sido que en el primer año de la vigencia de esta ley los "matrimonios" homosexuales han sido sólo el 0.2% de los matrimonios realizados[32]. Aunque los medios de comunicación los hayan enfatizado para dar la impresión de que han sido muy numerosos.


Opiniones médicas

La opinión médica está algo dividida al respecto: Por un lado, algunos médicos sin profundizar demasiado en el tema, consideran que lo importante para un correcto crecimiento de los menores no es el "género" de los padres sino solamente el cariño dado a sus hijos. Asociaciones como la Asociación Estadounidense de Pediatría o el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, se muestran a favor de la adopción de niños por homosexuales.

La decisión reciente de la Academia Americana de Pediatría de aprobar las adopciones por parte de homosexuales es otro ejemplo preocupante de cómo la decisión de la APA de "normalizar" la homosexualidad ha tenido un amplio efecto desgranador.

Sin embargo, existen médicos que creen necesaria la figura de un padre y una madre para que los niños dispongan de un modelo masculino y femenino y así desarrollarse de manera integral para completar una sana identidad sexual. Especialistas como el doctor Carlos Marina, médico especialista en Pediatría y ex presidente de la Sociedad de Pediatría de Madrid y Castilla-La Mancha, y profesor en la Universidad Europea de Madrid, afirma: "dada la inmadurez y consiguiente vulnerabilidad del niño, éste está expuesto a crecer y desarrollarse en un ambiente totalmente anómalo".

El catedrático de Psicopatología de la Universidad Complutense de Madrid y presidente de la sección de educación especial de la Sociedad Española de Psicopatología, Aquilino Polaino, coincide con las críticas, afirmando que "la adopción de padres homosexuales trae consecuencias psicopatológicas en el adoptado".

Dale O'Leary, escritora e investigadora de la Asociación Médica Católica de Estados Unidos, ha expuesto, por su parte, los diversos riesgos que implica para un niño el ser adoptado por parejas homosexuales:[33]

  • Si para los niños adoptados por un matrimonio heterosexual representa un problema el saber la razón por la cual fueron dados en adopción, ¿No les afectará aún más saber el por qué han sido entregados a una familia a la que siempre faltará un padre o una madre?
  • Las parejas homosexuales no serán capaces de admitir el daño que han hecho a los niños que aman y atribuirán indudablemente sus problemas a la «sociedad» y a la «homofobia». Los niños no serán capaces de expresar su insatisfacción y al mismo tiempo se sentirán culpables por no ser agradecidos. Los niños llegarán a sentir que hay algo equivocado en su deseo natural de tener un padre del sexo opuesto.
  • Los niños dados en adopción han sido separados de sus madres biológicas y a menudo también de cuidadores transitorios. Esto puede llevar a desórdenes de afectividad. El contacto con una única figura materna durante los primeros ocho meses de vida es crucial para el desarrollo emocional. Criar a un niño con un desorden de dependencia afectiva requiere una sensibilidad especial por parte de sus padres adoptivos.
  • Debido a que los niños entregados en adopción han sufrido ya una gran pérdida (la de sus padres biológicos), es muy importante colocarlos en la situación más estable posible. Las parejas homosexuales son las menos estables.
  • Las parejas de varones homosexuales tienen muchas probabilidades de romperse. Las parejas lesbianas tienen más probabilidades de permanecer unidas pero no son tan estables como las parejas heterosexuales. Por esta causa, con una pareja de homosexuales, el niño corre un riesgo mayor de una segunda gran pérdida durante la infancia. La investigación sobre los efectos del divorcio en los niños es clara e inequívoca: el divorcio produce un daño profundo. El daño es necesariamente mayor para un hijo adoptado.
  • Aprobando la adopción homosexual, el gobierno aprueba la conducta homosexual. Una cosa es que el Estado tenga tolerancia por lo que se produce a puertas cerradas y otra decir que es igual al matrimonio.

Las estadísticas señalan que las relaciones homosexuales son excesivamente inestables, esto es: los homosexuales cambian de pareja constantemente y con mucha facilidad. La gran inestabilidad existente en las parejas homosexuales, tiene un porcentaje muchísimo mayor que el de las parejas heterosexuales. El 60% de esas relaciones duran un año, y sólo el 7% superan los cinco años.[34].

Aunque la información favorable para el movimiento gay y la ampliación de sus privilegios insista en que no se ha dado ningún caso demostrado de niños insatisfechos, menos felices o con desórdenes emocionales y afectivos que cualquier otro niño crecido en el seno de una pareja heterosexual, lo cierto es que existen múltiples casos de niños cuya experiencia de vivir dentro de hogares y estilo de vida gay, ha resultado desafortunada.


Homosexualidad y pederastia

Otro de los aspectos que ocupan al movimiento gay es el esfuerzo por reducir la edad legal o de consentimiento para las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, y por más que los sectores homosexuales lo nieguen o lo ignoren, esto no deja de ser una triste realidad.

Un punto del debate al que no se le da demasiada publicidad es el tema de la pederastia.

No pocos grupos de homosexuales quieren incluso lograr que sea permitida la actividad sexual entre adultos y niños. Un estudio reciente del Family Research Council analiza los intentos para reducir la edad del consentimiento en diversas partes del mundo.[34]

La APA ha afirmado cínicamente que "Otro mito sobre la homosexualidad es la creencia errónea de que los homosexuales tienen una mayor tendencia a abusar sexualmente de los niños que los heterosexuales. No existen pruebas de que los homosexuales tiendan a un mayor abuso sexual de los niños que los heterosexuales".

Sin embargo, que los homosexuales tengan una mayor tendencia a abusar sexualmente de los niños que los heterosexuales, no es una creencia, es un hecho. La Dra. Judith A. Reisman, profesora de investigación de la American University confirma que solamente el 9% de la población heterosexual, es pederasta. En cambio la población homosexual pederasta alcanza el 60%.[35]En otras palabras, el 87% de la población pederasta es homosexual, mientras que el 13% restante es heterosexual.


Panorama internacional

En Sudáfrica, Kevin Bishop está fomentando la abolición de las leyes que imponen límites de edad para las relaciones sexuales[36]. Bishop incluso es favorable al incesto y cita los trabajos de dos psicólogas de Estados Unidos quienes se decantan por la opinión de que la introducción a la vida sexual es mejor cuando tiene lugar dentro de la misma familia. En Gran Bretaña la presión para descender la edad de consentimiento tiene mucha fuerza. Una organización de homosexuales está promoviendo su reducción a los 14 años y otro grupo lanzó una querella ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, afirmando que es injusto mantener un nivel de edad superior para los homosexuales comparado con el de los heterosexuales. Los argumentos de ese grupo encontraron acogida en el gobierno de Blair y en 1998 los laboristas intentaron dos veces obtener la aprobación del parlamento para rebajar la edad de consentimiento de los homosexuales de 18 a 16 años. En las dos ocasiones la cámara de los Lores rechazó la iniciativa. Hace cuatro años el límite de edad para los homosexuales fue reducido de 21 a 18 años.

Los homosexuales han tenido mayor éxito en los Países Bajos donde la edad de consentimiento está en los 12 años, a no ser que el joven presente una queja ante las autoridades. Allí una asociación de homosexuales obtuvo un triunfo en la abolición de una ley de 1971 que prohibía las relaciones sexuales entre los mayores de 21 años y los menores de 21 años. Hoy en día se permite el contacto sexual entre adultos y niños, aunque sólo si los padres del niño lo permiten.[36]

En Canadá, el estado de Ontario ya disminuyó la edad de consentimiento para los homosexuales a 14 años, y en 1995 la Corte Suprema de Canadá declaró que los homosexuales podían cualificarse para la protección como minoría. En mayo de este año la Corte Suprema continuó con su apoyo a los homosexuales indicando a Ontario que debe redefinir el término de esposos para incluir a las parejas homosexuales.

En Estados Unidos la campaña por la promoción de las relaciones sexuales con menores de edad no ha tenido tanto éxito. Sin embargo, diversos grupos de homosexuales se mantienen activos en el reclutamiento de jóvenes para sus filas. Y aunque los tribunales no han imitado el ejemplo de Canadá se debe recordar que la juez de la Corte Suprema, Ruth Bader Ginsburg, mientras fue abogada del grupo de derechos civiles (American Civil Liberties Union) firmó un informe que recomendaba bajar la edad de consentimiento a los 12 años. A pesar de que el contacto sexual entre adultos y menores de edad no es legal en Estados Unidos diversos estudios revelan que un porcentaje elevado de los abusos cometidos contra niños procede de los homosexuales. Así como los homosexuales suman cerca del 2% de la población, constituyen alrededor de la tercera parte de los que agreden a los niños.

La mayor revista pro homosexual en EE.UU., The Advocate, publicó un artículo de un tristemente conocido líder homosexual que opina que "la pederastia no es un desorden parafílico, sino algo que lo libera". Este líder homosexual fue presidente de la 'Alianza de Activistas Homosexuales de Nueva York' (New York Gay Activists Alliance), fundó la 'Coalición para los Derechos Lésbicos y Homosexuales' (Coalition for Lesbian and Gay Rights), la 'Asociación del Amor entre Hombres y Niños de Norteamérica' o NAMBLA (North American Man-Boy Love Association), una organización de pederastas, y escribió un libro sobre la primera etapa del movimiento activista pro homosexual. Por otro lado, un investigador analizó el contenido de la revista homosexual The Advocate entre los años 1972 y 1991, y encontró que entre el 10% y el 20% de sus anuncios explícitamente promovían la pederastia.

El boletín de la corriente principal del sector homosexual de la población, Gay Community News ("Noticias de la Comunidad Homosexual"), con un tono cínico y ofensivo, publicó lo siguiente: "Les practicaremos la sodomía a sus hijos, emblemas de su débil masculinidad, de sus superficiales sueños y mentiras vulgares. Los seduciremos en sus escuelas, en sus dormitorios, en sus gimnasios..." Michael Swift, Gay Community News, 15 de febrero de 1987.


Por su parte, la revista homosexual de noticias, San Francisco Sentinel ("El Centinela de San Francisco"), publicó: "El amor entre hombres y niños es fundamental para la homosexualidad. Para la comunidad homosexual decir que el amor a los niños no es homosexual es ridículo."[37] San Francisco Sentinel


A pesar de esto, parte de las estrategias políticas del movimiento gay consiste en negar todo vínculo entre homosexualidad y pederastia. [editar] Desinformación escolar sobre la homosexualidad

Muy tristemente, centros de educación infantiles como las escuelas de Massachussets y otras áreas de los Estados Unidos están ya adoctrinando a los niños de preescolar y de la escuela elemental o primaria a equiparar las relaciones homosexuales a las del matrimonio entre un hombre y una mujer. En España incluso, una organización llamada "ONG por la No Discriminación", con el apoyo de la dibujante Luisa Guerrero (autora del primer cuento infantil homosexual escrito en español) y la presunta psicóloga Isabel Carmen Rodríguez García, se han dado la tarea de elaborar cuentos infantiles con temática homosexual, con el propósito de que desde temprana edad los niños perciban que la homosexualidad sea una "variable natural y normal más en la diversidad de los individuos de toda sociedad"[38]. Esto sitúa a muchos padres ante una posición realmente intolerable para ellos, pues no desean entrar en particulares sobre la homosexualidad con un niño pequeño, y la única solución para muchos de estos padres ha sido retirar a sus hijos de esas escuelas y buscar otras alternativas.[39]

La APA incluso reconoce que, en la mayoría de las personas, la condición homosexual se determina a una edad muy temprana.[40] La desinformación intencionada sobre la homosexualidad, podría elevar el porcentaje de homosexuales en la población, causando un grave riesgo para la salud pública.


Homofobia

Homofobia (del griego, homo "igual", y phobos, "temor") etimológicamente significaría "miedo a los iguales". La Real Academia Española define la homofobia como la aversión obsesiva hacia los homosexuales.[41] También se puede definir como temor u odio irracional a los homosexuales.

En general, se suele decir que alguien es homófobo u homofóbico cuando manifiesta odio, temor, aversión y agresión en contra de los homosexuales, pero este término, se utiliza también de manera indistinta e indiscriminada para señalar a personas que critican o se oponen al movimiento político gay, a su propagación y a la expansión de sus privilegios sociales.

Este último grupo de personas, no manifiestan de ninguna manera un temor irracional, sino la preocupación del daño moral, social y los daños a la salud que el estilo de vida homosexual puede causar a todo tipo de personas, incluyendo a los propios homosexuales.

El movimiento gay, apelando a la tolerancia, a la igualdad, y a la no discriminación, se ha defendido exagerando y señalando con vehemencia las diversas agresiones homofóbicas que han sufrido en el pasado y en el presente con el fin de justificar acciones como redefinir el concepto de matrimonio, de familia y la adopción de niños.

En algunos casos, la represión social como la homofobia y la postura crítica de las religiones hace que los homosexuales oculten su condición fingiendo ante la sociedad tener una condición heterosexual, lo que se denomina coloquialmente estar en el armario o en el clóset. Sin embargo, autores como el doctor Joseph Nicolosi refieren que, si bien algunos homosexuales ocultan su orientación sexual, no se debe tanto a la represión social, sino a que la homosexualidad en sí misma constituye para el propio homosexual una condición de incompatibilidad tanto a los fundamentos naturales y sociales, como a su particular sistema de valores morales, es decir, que existe un conflicto emocional entre lo que se es y lo que se debe ser, así como a ciertos grados de desorden en la identidad sexual.[42]

Si bien la homosexualidad, como fenómeno, es interpretado de un modo muy negativo bajo ciertas opiniones influidas por viejos criterios que la sociedad moderna ya no acepta, opiniones sobre todo expresadas por los diversos sectores religiosos y moralistas, también es cierto que aquellos mismos que marchan fanáticamente dentro de las filas del movimiento por la "libertad sexual" y el "orgullo gay", cegados por sus doctrinas exaltadoras y exculpatorias, e influidos por sus propias creencias, intereses y deseos personales, no logran discernir con una sana imparcialidad las implicancias reales de la cuestión.

Lo cierto es que la sociedad ha optado por rechazar gradualmente los antiguos prejuicios y paradigmas para terminar por abrazar unos nuevos, generados por la propia ideología gay, y que poco a poco, se están convirtiendo en dogmas inmutables, y en esas condiciones no sería posible, en cuanto a su estructura dogmática, distinguirlos de aquellos en los que se basa cualquier otra religión, siendo las religiones parte de un fenómeno que constantemente es criticado por el activismo gay.

Es importante mencionar que quienes arremeten contra los homosexuales bajo el ataque de los prejuicios y la violencia, es decir, lo que sería la auténtica homofobia, sólo contribuyen a la expansión de la influencia y del poder político gay y de la consecución de sus objetivos, los cuales resultan cada vez más devastadores para los fundamentos de una sana sociedad y su desarrollo integral, pero muy especialmente, devastadores para los niños, que son el porvenir de las nuevas generaciones.

Es una falacia, pues, el pretender que la aceptación de la homosexualidad es parte del progreso de la humanidad, por el solo hecho de que esta aceptación haya ido aumentando conforme el paso del tiempo, haciéndose generalizada en la sociedad moderna. Es decir, no es del todo válido pensar que así como progresa la ciencia y la tecnología, así progresan las ideas sobre la sexualidad. A esto diremos que sí, algunas ideas sobre la sexualidad han progresado con respecto a épocas como lo fue la era victoriana, pero no sólo hacia adelante puede irse ideológicamente en un tema tan vasto como la sexualidad, también es posible retroceder, no necesariamente hacia el pasado, sino hacia la contradicción del progreso de la ciencia, de sus descubrimientos y de sus conclusiones, sobre todo si se olvida o se desconoce que esta aceptación generalizada de la homosexualidad es únicamente debido a las influencias políticas que dominan en nuestros días.


Homosexualidad y religión

La relación entre religión y sexualidad implica una moral sexual, entendida no tanto como parte de la moral general o común a todos, sino como la parte de la moral religiosa que implica restricciones u obligaciones al comportamiento sexual humano. Con respecto a la homosexualidad, las principales religiones del mundo así como las principales iglesias rechazan la práctica de relaciones homosexuales.

La influencia de la religión con respecto a la opinión pública occidental sobre la homosexualidad, se ha visto disminuida debido en parte a que los mismos fundamentos en los que se basa la religión, es decir, los dogmas de fe y el mito, no alcanzan a satisfacer el conocimiento objetivo del fenómeno, sino que su postura al respecto simplemente es tratada como una verdad absoluta revelada por Dios. La religión, por su naturaleza, es incapaz por sí misma de determinar una valoración objetiva del fenómeno, no obstante, sus valoraciones han coincidido muchas veces con lo que los científicos actuales han concluido.

Al igual que la psiquiatría, la religión es percibida por la mayoría de los grupos homosexuales como una amenaza o un enemigo a vencer. Muchos sectores religiosos, particularmente de Estados Unidos, se han manifestado contra la homosexualidad de una forma que muchos califican de "fundamentalista" o bien de "fanática". Son estos conflictos los que han llevado a dar mayor peso a las opiniones homosexuales que a las religiosas, por ser tratadas como opiniones diametralmente opuestas y contradictorias, lo cual resulta falaz. No porque las religiones no puedan explicar con objetividad un fenómeno, significa que sus oponentes sí lo puedan hacer. La táctica de los grupos homosexuales es deslindarse en apariencia de cualquier cosa que implique creencias y prejuicios religiosos, y asumir así una postura ajena a la religión, a la cual se le acusa generalmente como prejuiciosa, retrógrada y reacia al progreso y a la ciencia.


Judaísmo

Las primeras referencias se remontan al libro bíblico de Levítico que describe el comportamiento homosexual como una abominación para Dios y que ameritaba la pena capital como castigo.[43] "No te acostarás con varón como si fuese mujer, eso es abominación" Levítico, 18:22.


"Si alguno se juntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos, sobre ellos será su sangre". Levítico, 20:13.


La principal visión del judaísmo es considerar la homosexualidad como algo pecaminoso, al verlo categóricamente prohibido en la Torá. Esta es la visión por ejemplo del judaísmo ortodoxo, aunque no del judaísmo reformista ni del reconstruccionista. El conservador Comité Judio para la ley y las normas sostuvo hasta 2006 las posiciones ortodoxas, pero a partir de ese momento publicó diversas opiniones sobre el tema, incluidas liberales, aunque algunos actos sexuales siguieron siendo considerados prohibidos.


Cristianismo

La mayoría de las denominaciones cristianas, y muy especialmente las mayores de ellas, la Iglesia Católica Romana[44][45] y la Iglesia Ortodoxa rechazan completamente la práctica de relaciones homosexuales basándose en la tradición cristiana al respecto, como asimismo en la interpretación tradicional de los textos del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento sobre el tema. Otras vertientes cristianas también rechazan cualquier aproximación no condenatoria al tema de la homosexualidad, entre ellas destaca la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y las denominaciones evangélicas.

El Nuevo Testamento en general, condenó la práctica de la homosexualidad considerándola contraria a la ley de Dios y a la Naturaleza[46], y afirmando que quienes incurrieran en ella, al igual que los que practicaran otro tipo de pecados, no entrarían en el Reino de los cielos.[47] "Por eso Dios permitió que fueran esclavos de pasiones vergonzosas: sus mujeres cambiaron las relaciones sexuales normales por relaciones contra la naturaleza. Igualmente los hombres, abandonando la relación normal con una mujer, se apasionaron unos por otros, practicando torpezas varones con varones, recibiendo en sí mismos el castigo merecido por su extravío". Romanos, 1:26-27.


"Los varones que se acuesten con otros varones no heredarán el Reino de Dios". Corintios, 6:9.


Los Padres de la Iglesia condenaban frecuentemente la práctica homosexual, y en los documentos más antiguos de disciplina eclesial, aparece como uno de los pecados que se penan con la excomunión.


Islam

El Corán y el Hadiz contienen condenas expresas de los actos sexuales entre personas del mismo sexo. Dos suras citan la historia del "pueblo de Lot" (también conocidos como sodomitas), quienes fueron destruidos por participar en actos homosexuales. El castigo legal para la sodomía ha ido cambiando según las escuelas jurídicas: algunas prescriben la pena capital, mientras que otras prescriben un castigo discrecional menor. La homosexualidad es considerada un delito y está prohibida en la mayoría de países islámicos.


Hinduismo

Oficialmente, la homosexualidad es delito en la India, el principal país hindú. El artículo 337 del código penal de la India que permanece vigente desde el periodo colonial británico, redactado en 1860 por Lord Thomas Macaulay, dice que: "Quien, voluntariamente, tenga un contacto carnal contra el orden de la naturaleza con un hombre, una mujer o un animal, será castigado con - la prisión de por vida - o por un periodo que puede llegar a diez años, y deberá pagar una multa."[48]


Legislación

Situación ilegal de la homosexualidad en el mundo Situación ilegal de la homosexualidad en el mundo

A pesar de la gran maquinaria propagandística de los medios de comunicación, así como la clase política gobernante en las naciones de cultura occidental que defienden y hasta promueven la homosexualidad, en oriente por el contrario, la homosexualidad es considerada un delito en más de 40 países, con penas que van desde menores, prisión perpetua hasta la pena capital.

En el gráfico de la derecha, se observan las naciones o estados que condenan la homosexualidad: Pena capital Cadena perpetua Pena mayor Pena menor



Sabía usted...

  • Que según diversos estudios, existe una relación significativa entre homosexualidad y pederastia: entre el 22% y el 60% de los homosexuales son o han sido pederastas.
  • Que los movimientos gay de varios países están intentando reducir la edad de consentimiento sexual entre personas del mismo sexo hasta los 10 años (en Holanda ya está en 12 años), así como legalizar el incesto.
  • Que, según estadísticas del gobierno de EEUU en 1992, entre el 17% y el 24% de chicos menores de 18 años son víctimas de abusos homosexuales, comparado con el 0.09% de chicas víctimas de abusos por heterosexuales (Judith A. Reisman, American University).
  • Que algunos psicólogos quieren que la pedofilia sea considerada un comportamiento normal (Dr.M.Wertheimer).
  • Que el diario METRO publicaba el 14/01/2005 que niños de la calle en Barcelona ofrecen servicios sexuales a los gays en las zonas de "cruising”: “...son chavales, la mayoría inmigrantes de familias desestructuradas...” (ver guía www.gayinspain.com : “en la plaza Sant Miquel “suele haber algunos chavales”. Al aire libre está la Plaza Catalunya, donde “hay chicos que buscan protección”).
  • Que, según el Journal of the American Medical Association, el 50% de los hombres enfermos de SIDA han tenido relaciones sexuales con un hombre adulto antes de los 16 años, y el 20% antes de cumplir los 10.
  • Que según un estudio longitudinal publicado en 1997 en el Journal of Orthopsychiatry (Golombok y Tasker), a la edad adulta, los hijos criados por lesbianas tienen un 24% más de incidencia en relaciones homosexuales que los hijos de madres heterosexuales.
  • Que la práctica homosexual reduce en 20 años la esperanza de vida, aumenta 5 a 10 veces el riesgo de SIDA, y que entre el 70% y el 78% de los gays aseguran haber tenido una enfermedad de transmisión sexual.
  • Que las personas (adultos y jóvenes) con prácticas homosexuales son más propensas a padecer enfermedades mentales (depresión, ansiedad, trastornos de conducta), al abuso de drogas y a experimentar tendencias suicidas.
  • Que la violencia entre parejas homosexuales es de 2 a 3 veces más frecuente que entre las heterosexuales, y que las uniones homosexuales, son significativamente más propensas a romperse que las heterosexuales.
  • Que la duración media de las relaciones homosexuales es de dos a tres años y que, según la Federación Estatal de Gays y Lesbianas, los homosexuales tienen una media de 39 relaciones con distintas personas a lo largo de su vida.
  • Que el estudio de la Universidad de Sevilla tiene serios defectos metodológicos (sesgo de selección, pérdida de 50% de la muestra, etc.)
  • Que los movimientos gay no practican la tolerancia que predican y reclaman, pues persiguen judicial y mediáticamente a todo el que discrepa de sus ideas y reivindicaciones y niegan a los demás la libertad de expresión y de acción.
  • Que el Colegio Americano de Pediatras considera inapropiado, demasiado arriesgado y peligrosamente irresponsable para los niños, cambiar la tradicional prohibición sobre la paternidad de los homosexuales, ya sea mediante adopción, tutela o reproducción artificial. Esta posición está basada en los mejores datos científicos disponibles. ¿Son estos los padres idóneos para adoptar a un niño? ... tal vez, en el futuro, el tuyo?.



Fuentes

  • Journal of Sex & Marital Therapy, K. Reund et al., 1984
  • Eastern Psychological Assoc. Convention, N.Y., Dr. Raymond A. Knight, 1991
  • Journal of the American Medical Association, J. Wassermann et al., 1984, 1986
  • Journal of Interpersonal Violence, W.L. Marshall et al., 1991
  • Psychiatric Journal, University of Ottawa, J.W. Bradford et al., 1988.



Referencias

1. ^ Jeff Satinover, Homosexuality and the Politics of Truth, Baker, 1996. 2. ^ Levítico 18, 22 3. ^ Génesis 13, 14, 18 y 19 4. ^ Homero nunca fue explícito en considerar como homosexuales a Aquiles y Patroclo, no obstante, esta interpretación posterior se debe a algunos fragmentos de Esquilo. 5. ^ Existe una carta de Freud de 1935 (Carta a una madre americana) que se usa a menudo para demostrar que Freud cambió de opinión al respecto de la homosexualidad, pues en ella, expresó que la homosexualidad "no es un vicio, ni un signo de degeneración, y no puede clasificarse como una enfermedad", sin embargo no tenemos conocimiento sobre algún estudio que respalde esta idea oficialmente. Una simple carta no tiene la misma validez que tres ensayos. 6. ^ Gadd, 1998. 7. ^ Masters and Jonhson, Human Sexuality, 19 (pp. 319-320), Masters and Johnson, V.E. (1979). Homosexuality in Perspective. Toronto; New York: Bantam Books. ISBN 0-553-20809-8. 8. ^ Crewdson, 1997; Horgan, 1995; McGuire, 1995; Porter, 1996; Rice, 1999. 9. ^ Revista Science, 1991. 10. ^ The New York Times, 15 de octubre de 1985. 11. ^ Op. cit. 12. ^ J.M. Bailey y R. D. Pillard, A genetic study of male sexual orientation, Archives of General Psychiatry, 48, 1089, 1991 13. ^ Parker, William, Homosexuality, Scarecrow Press (January 1971), ISBN-10: 0810804255 14. ^ Kathleen Melonakos, ¿Porqué la homosexualidad no es considerada un desorden en base a sus consecuencias médicas?, M.A., R.N. 16 de Noviembre de 2005. 15. ^ M. Gurguí Ferrer, B. Mirelis Otero y G. Prats Pastor, Gastroenteritis infecciosas, Unidad de Enfermedades Infecciosas y Servicio de Microbiología. Hospital de la Santa Creu i Sant Pau. Universidad Autónoma. Barcelona. 16. ^ Palabra que proviene del inglés: "alegre"; "divertido". 17. ^ Término acuñado en 1869 por el escritor austriaco Karl-Maria Kertbenyen y popularizado más tarde por el psiquiatra Richard Freiherr von Krafft-Ebing en Psychopathia Sexualis de 1886. 18. ^ Time Magazine: "An Instant Cure", lunes 1 de abril de 1974 19. ^ Hechos acerca de la homosexualidad y la salud mental (en inglés) 20. ^ César Vidal, La homosexualidad no es lo que era, artículo del 16-11-2002. 21. ^ Isay, Richard, Becoming Gay. 22. ^ USA Today, Psychologists to review stance on gays. 23. ^ Kathleen Melonakos, ¿La homosexualidad es nociva para la salud? 24. ^ Robert Spitzer, Can Some Gay Men and Lesbians Change Their Sexual Orientation?: 200 Participants Reporting a Change from Homosexual to Heterosexual Orientation (Archives of Sexual Behavior, October 2003, p.403-417) PMID 14567650 25. ^ Spitzer, et al., p. 1215. 26. ^ Alfred C. Kinsey, Sexual Behavior in the Human Male (1948) y Sexual Behavior in the Human Female (1953). 27. ^ Joan Roughgarden, Evolution's Rainbow: Diversity, Gender and Sexuality in Nature and People. Paperback ed. Los Angeles: Univ. of California Pr., 2004. 28. ^ La Razón, 30-junio-2006. 29. ^ La Voz de Cádiz, 30 de junio, pg 33. 30. ^ Periódico ALBA del 24-30 de junio, pg 6. 31. ^ Diario de Cádiz, 1 de julio, pg.52. 32. ^ La Razón, 31-XII-2005, pg.10. 33. ^ Entrevista a investigadora Dale O'Leary sobre la adopción por homosexuales. 34. ^ a b Dr. Van den Aardweg, doctor en psicología en Ámsterdam. 35. ^ Judith A. Reisman, Crafting Gay Children. Psychiatric Journal, University of Ottawa, J. W. Bradford et al., 1988 36. ^ a b Conoze.com, Los homosexuales y la edad de consentimiento. 37. ^ Respuestas al lobby gay. 38. ^ Cuentos infantiles con temática homosexual. 39. ^ Riesenfeld, R. (2000), Papá, mamá, soy gay, México, Ed. Grijalbo. 40. ^ APA Online. Public Affairs. 41. ^ "Homofobia" según la Real Academia Española. 42. ^ Entrevista con Joseph Nicolosi 43. ^ Levítico, 18:22 y Levítico 20:13. 44. ^ La enseñanza de la Iglesia Católica sobre la homosexualidad 45. ^ Catholic.net: Información sobre la Homosexualidad 46. ^ Romanos, 1:26-27. 47. ^ Corintios, 6:9. 48. ^ Código Penal Indio


Artículos relacionados

  • Parafilia
  • Perversión sexual
  • Trastorno psicológico
  • Pederastia
  • Sodomía
  • Reichszentrale zur Bekämpfung der Homosexualität und Abtreibung‎
  • La homosexualidad en el Tercer Reich
  • Carl-Heinz Rodenberg


Enlaces externos

  • National Association for Research & Therapy of Homosexuality
  • Archivo de la NARTH en español
  • Forum Libertas Diario digital de noticias enfocado al tema desde una perspectiva crítica.
  • Niña que vivió en hogar gay y ahora ayuda a víctimas de esta situación.
  • Respuestas al lobby gay
  • PeopleCanChange.com
  • Catholic Culture (Homosexuality & Hope, organización médica católica).
  • CourageRC.net Sitio cristiano
  • Las fundaciones Ford y Rockefeller respaldan la conferencia de Historia Lésbica, Gay y excéntrica en la Universidad de Chicago.

Obtenido de "http://es.metapedia.org/wiki/Homosexualidad"

Categorías: Trastornos psicológicos | Delitos

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